Selección Mexicana: ¿Ver para creer o creer para ver?

Por: @GeraHerrera

Una despedida ya es triste desde su definición y por el hecho de que alguien se va. Un “algo” queda vacío y dicen los que saben que esa energía transformada se le llama ”extrañar” pero, ¿Extrañarías a esta selección? ¿De verdad es extrañable?

El homenaje al mas grande futbolista que ha tenido el seleccionado (y sin engañarnos, la razón principal por la que muchos mexicanos encendimos el televisor) fue la cereza de un pastel que hoy le quedó muy chico al comedor de todos los mexicanos.

Esperábamos más, que queremos creer, queremos que sea esa selección a la cual ver es sinónimo de alegría y orgullo. Esa que puede hacer olvidar por 90 minutos los muchos problemas que tenemos como país; porque ¿Quién dice que no somos el mejor pueblo del mundo si estuvimos a un gol ajeno de quedar fuera del mundial y días después volvimos al Azteca para llenarlo? ¿Sí hoy con un rival de 2da línea, con suplentes en el campo y hasta con el uniforme alternativo volvimos a cantarte el “Cielito lindo”?

La fé comienza cuando la razón no alcanza y claro que queremos creer, pero necesitamos algo, necesitamos menos fotos, menos show, mas sudor, mas miradas perdidas en la concentración de un juego, palabras de aliento entre los compañeros y en el campo, no de mal aliento en comercial de pasta dental. Que lo único realmente “fuera de lugar” sea el no dejarse la vida en la cancha, que los goles no sean en un set de televisión, la selección necesita de la gente y la gente de la selección, pero todo en 2 sentidos, en unión, sinergia, para que realmente podamos hacer eso que tanto me pides.

Nada sé del resultado y de lo que pase en Brasil, pero como diría (en traducción) aquella fantástica canción de Del Amitri y que fuera himno escocés para el mundial del 98: “No regreses a casa tan pronto”.

#QuieroCreer