Mexicanos en el Extranjero: Hay Veladependencia

El fin de semana la Real Sociedad recibía al Deportivo La Coruña, equipo que hace poco se declaró en bancarrota y después de haber tenido un arranque espectacular en su regreso a la Liga BBVA cayó hasta puestos de descenso.

Recordando el partido, iba ganando el cuadro gallego, pero Carlos Vela logró anotar el empate antes de finalizar el primer tiempo. Con este tanto la afición local estaba esperanzada en la remontada, ya que en seis partidos previos siempre que anotaba el mexicano lograba la victoria para su equipo. Sin embargo esta vez no ocurrió así y se repartieron puntos empatando a solo un gol.

En el diario Marca publicaron que “terminó su condición de talismán” al romper con dicha estadística pero, por otra parte, la afición le echa la culpa al técnico por jugar contra diez con un solo delantero, no sacar a Vela que padecía de calambres desde el minuto 70 (aproximadamente) o el tener a un hombre calentando tanto tiempo.

En cuanto a Carlos, los comentarios que uno escucha es que es un artista, el mejor del campo, el más determinante el día de hoy e incluso están molestos los seguidores por esa “Veladependencia“, es decir, que cuando está bien el equipo da resultados, pero si quieren aspirar a algo grande debe tener un compañero de calidad. La afición se mostró preocupada por su lesión, pero al conocerse que no fue algo de consideración estarán un poco menos preocupados cuando jueguen ante el Barcelona.

El jugar en un equipo como la Real Sociedad no despierta pasión en este lado del mundo, incluso la prensa mexicana no le da la misma importancia a la labor del originario de Cancún en el equipo y poco a poco se ha ido borrando de la memoria colectiva la clase que tiene el muchacho, pero allá, que lo ven semana tras semana, se está convirtiendo en un ídolo en esa parte del mundo y acá en México hasta parece ofensivo el que sea considerado para formar parte de la selección.

Si con 23 años juega en la liga que tiene a los tres mejores delanteros del mundo, es el pichichi de su equipo, el referente en el campo y en la tribuna entonces hay que despojarnos del orgullo y darle una oportunidad al muchacho en la selección mayor, tal vez no para que sea titular indiscutible en el primer equipo, eso ya se lo tendrá que ganar, pero sí tenerlo de opción de cambio en las eliminatorias y, por qué no, liderando el equipo que jugará en la Copa Oro. Porque a mi, ese viejo discurso de “se negó a venir a la selección” no me ha convencido del todo.

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