Después de tantos “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Luego de tanto acostumbrarse al “ya merito…”
Hoy puede sentirse en el ambiente algo diferente. Ese sentimiento de triunfo y grandeza. Puedo decirles con toda sinceridad que lo sucedido el sábado pasado fue uno de los momentos más maravillosos que he vivido.
Desgraciadamente un triunfo en nuestro país siempre trata de ser opacado.
México es una sociedad con muchos problemas. Actualmente vivimos sabiendo más de balaceras, escándalos políticos, gasolizanos y temas que hacen perder al individuo poco a poco su fe.
Sin embargo, entre todo eso, entre toda la maraña que bloquea la luz en esta nación que permanece en permanente estado de sombras, pudimos ver a nuestra bandera nacional ondeando en lo más alto. Fuera del país, pero al mismo tiempo muy dentro.
El sábado pasado jamás podrá ser borrado de la memoria. Escuchar el himno nacional en el evento deportivo más importante tiene un significado glorioso. Al mismo tiempo, las lágrimas de algunos jugadores y Luis Fernando Tena, formaban un nudo en la garganta de millones de mexicanos.
Un rayo de luz iluminó el rostro de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Un momento de unión que dejó muchos mensajes: trabajo en equipo, disciplina, constancia, esfuerzo, trabajo, sacrificios. El ejemplo que debemos seguir.
Algunos creen que este triunfo sirve como una cortina de humo. Me parece que es todo lo contrario. Ese oro, plata y bronce que trajeron nuestros atletas debe ser un impulso para seguir despertando con ganas de sobresalir todos los días.
El deporte, especialmente el futbol, volvió a ser motivo para llenar diferentes plazas alrededor del país. En esos lugares personas desconocidas entre sí, se abrazaban, cantaban, reían y gritaban con orgullo. Imágenes que quisiéramos ver siempre.
A lo que me refiero, querido lector, es que nuestro país no es un caso perdido. Sólo debe destinar su capacidad hacia otro fin, uno más elevado.
Marianne Williamson dijo: “Jugar a ser insignificante no le sirve al mundo. No hay nada inspirador en encogerse para que los demás no se sientan inseguros a tu alrededor. Hemos nacido para dejar de manifiesto la gloria de Dios que hay dentro de nosotros. Que no está en sólo algunos, sino en cada uno de nosotros”
El futbol y nuestra Selección Nacional nos han vuelto a dejar una gran lección.
Foto| CNN deportes






Esta muy callado aqui! Por que no responder?