“Perdónanos, Tena. No sabíamos lo que decíamos” ese fue el común denominador en las redes sociales cuando se veían comentarios sobre la obtención de la medalla Olímpica que ganó hoy México en Londres 2012.
Pero no, Luis Fernando Tena, este triunfo no es tuyo, es único y exclusivamente de los jugadores. Esos 18 que convocaste y que hoy se subieron al podio sin equipo técnico a recibir la medalla, ellos son los que realmente merecen la gloria olímpica.
Pero en México siempre culpamos al Director Técnico de lo que hacen o dejan de hacer sus jugadores y ahí estuviste con el ceño fruncido como te caracteriza. Tratando de ser ecuánime y dejando la verborragia y gritería para Salvador Reyes mientras tú, sólo mantenías tus codos en las rodillas tratando de encontrar una solución para los problemas del funcionar.
Muchas veces, cargaste con las críticas de todo el equipo, con todos los triunfos infravalorados y con todas esas alegrías contenidas que para la prensa no era justificada.
Hoy, hoy quiero ser yo quien te pida perdón.
Mantengo mi postura que el triunfo no es tuyo, pero hoy diste una lección de humildad para todos los mexicanos, para todos los seguidores del futbol y para todos quienes una vez te intentaron destruir.
Hoy celebraste como un jugador más, hoy brincaste como un jugador más y gritaste al cielo levantando las manos cuando llegó el silbatazo final que colocaba a tu equipo como campeón Olímpico, agradeciste a Diós por esa medalla de oro.
Pero al final, ni todo el peso de tu ceño fruncido, ni ese orgullo, ni esa ecuanimidad, ni toda la fortaleza de un nudo en la garganta pudo contener que lloraras al entonar el Himno Nacional Mexicano en el mítico Estadio Wembley.
Gracias Luis Fernando, gracias por haber conjuntado este equipo pero más te agradezco que me mostraras que eres humano. Que gritas, brincas y lloras como cualquier otro.
El triunfo no es tuyo, pero no te puedo privar que sientas ese orgullo patriótico y deportivo de ver a tu país triunfar en el deporte que más disfrutas.
Felicidades, Tena. Tal vez no tienes una medalla de Oro en tu cuello, pero tienes el respeto de todos los mexicanos que hoy se rinden ante ti y yo entre ellos. Por último, déjame sumarme a ese grito eufórico que la celebración aún no termina:
¡México es campeón olímpico y eso hay que celebrarlo!






Esta muy callado aqui! Por que no responder?