Nunca me ha gustado hablar de cual es el mejor gol en la historia de nuestra Selección. La verdad es que esas comparaciones en muchas ocasiones son estériles y no tienen sentidos, para un servidor un gran gol puede ser con elaboración o mediante un gran disparo.
En el año del 2002, México cerraba su participación en la ronda de grupos del mundial de Corea Japón de ese año, frente a un gigante europeo. Italia estaba enfrente con la consigna de no perder frente a los mexicanos para poder acceder a la ronda de octavos de final.
El partido se desarrollo en la ciudad de Oita, Japón el día trece de junio de aquel año. Nombres como Buffon, Del Piero, Maldini, Cannavaro, Vieri, eran sólo algunos de los jugadores que los mexicanos tendrían enfrente. Sin duda la misión no era sencilla. México había hecho su tarea al ganarle a sus dos rivales anteriores y así llegar calificado a este partido pero con la mira puesta en el primer lugar de grupo y así tener un rival accesible en la ronda siguiente.
México saltó al campo muy ilusionado, muy motivado. Sabían que de ganar este partido la motivación se iría a tope y el director técnico Javier Aguirre tenía a su once inicial en donde brillaban nombres como los de Oscar Pérez, Rafael Márquez, Ramón Morales y el gran Jared Borguetti.
El partido se fue desarrollando e Italia jugo a lo suyo, el defenderse bien y tratar de, en un contragolpe o en una jugada a pelota parada hacer daño. Pero México de a poco se fue adueñando del juego. Cuauhtémoc Blanco empezó a dar un gran juego, distribuidor del juego, era el cerebro de este equipo mexicano y los desbordes de Morales o de Braulio Luna generaban jugadas en donde se le exigía al máximo a la defensa italiana.
Parecía imposible abrir la portería italiana. Desde aquel entonces Buffon era un gran portero. Tenía un liderazgo nato, sus grandes reflejos debajo de los tres palos era una de sus grandes cualidades sin embargo para poder vencerlo se necesitaba un gran chispazo, de esos momentos mágicos que sólo el fútbol te puede dar.
Al minuto 34 y después de que México ya dominaba el encuentro, el camisa numero 10, Cuaúhtémoc Blanco desbordó y puso un gran centro que tenía como destino la cabeza del 9 mexicano que respondía al nombre de Jared Borgetti quien al ver el centro se le adelanta al gran Paolo Maldini y mete un cabezazo de esos memorables.
Giró todo el cuello desviando la trayectoria del balón y mandarlo justo al otro lado de donde Buffon pensó que saldría el remate. La pelota llevaba un efecto endemoniado y solo tenia como destino la red italiana. Muchos como era de madrugada pensamos que se trataba de un sueño, pero no, había que gritarlo, ¡Goooooool! si créelo es ¡Gol!
Fue uno de los mejores goles que yo había visto hasta ese momento. La manera en como Borgetti remató fue impresionante. Pasaron las repeticiones en muchas ocasiones. No te cansabas de ver semejante gol. Primero por la calidad y después porque de nuevo México se encontraba ganando y estaba en los cuernos de la luna viendo a todos desde arriba en su grupo.
Ese, hasta para el mismo Jared, fue su mejor gol en toda su carrera y ese gol fue el que le abrió las puertas para irse a jugar a Europa donde al final no le iría tan bien pero fue de los primeros mexicanos que pudo jugar en Europa.
Al final Italia faltando cinco minutos para que terminara el juego el italiano Alessandro del Piero anotó el empate y así Italia que ese día vistió de blanco logro el empate y así asegurar su pase a la siguiente ronda.
Al final el hombre del partido fue Cuaúhtemoc Blanco pero ese día el gol de Jared le dio la vuelta al mundo, se lo anotó a Buffon fue en Oita, Japón y la verdad fue un ¡golazo!, ¿A poco no?






Esta muy callado aqui! Por que no responder?