Siempre que a México se le carga una obligación de ganar algo por historia o por simple calidad futbolística, la decepción es el resultado más común por lo que se puede llegar a decir que a los nuestros les espanta esa palabra, Obligación.
A principios de año, cuando aún no se calificaba si quiera a los juegos olímpícos el directivo mayor de la Federación Mexicana de Fútbol, Justino Compeán declaró que el objetivo de este año era claro, había que ganar de cualquier manera una medalla del metal que sea. De inmediato, José Manuel de la Torre y Luis Fernando Tena se desmarcaron diciendo que no era una obligación pero si una gran ilusión ganar algo en este torneo olímpico.
Al principio y de acuerdo al año anterior que fue nefasto en esta categoría (menores de 23 años) no se veía por donde se pudiera lograr el objetivo. Muchos dudábamos si quiera que se pudiera calificar de acuerdo a la amarga experiencia que se tuvo cuatro años antes con la descalificación en ronda de grupos en el torneo clasficatorio a Beijing 2008.
Llegó el torneo y se clasifico de manera satisfactoria, aplastando a todos los rivales y siendo mejor en todos los sentidos. Una selección que fue propositiva, que siempre atacó y con grandes descubrimientos como lo fueron Héctor Herrera, Alan Pulido, Marco Fabián, Diego Reyes por citar solo algunos.
De inmediato pensamos en quienes podrían ser los refuerzos, vislumbrabamos una selección como pocas en su categoría. Giovani y Jonathan Dos Santos, Javier Hernández, Carlos Vela, entre otros. Teniamos en la mente a una selección que dificilmente podría ser derrotada, según los propios aficionados y alguno que otro medio. Si la medalla era posible.
Pasó el tiempo y pronto se bajaron del avión sin siquiera estar en el aeropuerto varios nombres, Carlos Vela y Javier Hernández por diferentes circunstancias decian que no. El ambiente se volcó contra Vela y lo de Javier pasó mas por decisión técnica, porque a él si le tenían que dar permiso.
La esperanza disminuia pero el torneo de Esperanzas de Toulon avivó la esperanza al salir campeones, con el goleador del torneo entre nuestras filas, y volviendo a jugar bien.
Apenas hace unos días Jonathan Dos Santos dice que no, muchos rumores, la realidad es que no quiso venir por estar con su equipo, por buscar jugar, por cumplir uno de sus sueños. Hoy México no es prioridad para él.
El objetivo sigue siendo el mismo, aunque Luis Fernando diga que se va con un alta ilusión la realidad es que el objetivo es lograr una medalla que sería la primera en la historia de nuestro fútbol. El golpe mediático que se daría sería enorme, algo muy parecido a los dos campeonatos del mundo que se han logrado ya en la categoría de menores de 17 años. Al menos eso creo.
Me parece que hay jugadores que nos dan la ilusión de poder soñar con una medalla, el funcionamiento mismo del equipo y con sus refuerzos mayores de 23 años nos hacen creer que la medalla esta cerca pero duele el saber que pudimos tener una selección que muy probablemente tardaremos en tener nuevamente. Duele porque hay futbolistas que tuvieron todas las oportunidades de asistir y prefirieron ver los juegos olímpicos desde su casa, entrenando en sus equipos mientras que 18 guerreros aztecas se llenarán de gloria por decirle que sí a México.
Yo casi estoy seguro que esos 18 guerreros aztecas se traerán una medalla, que lucharán con todo para lograr el objetivo, pero que en su mente no existe la palabra Obligación si no mas bien el consolidar un sueño del cual han sido parte desde hace mas de un año y por el cual han trabajado mucho.
Pues bien, no nos queda mas que esperar poco mas de un mes para que México debute en el torneo olímpico, y seguro estoy que ahí estaremos todos, apoyando como siempre, porque no hay mayor satisfacción que ver a México Campeón, ¿o acaso me equivoco?
Foto: deporteshoy.com






Esta muy callado aqui! Por que no responder?