Anoche México jugó su primer partido de eliminatoria frente a la desconocida Guyana. El cuadro sudamericano venía de superar a Trinidad y Tobago para acceder a esta fase en la CONCACAF. La afición estaba confiada de una goleada, sobretodo por lo que se mostró frente a Bosnia-Herzegovina y Brasil. El marcador fue favorable para México, tres goles a uno, se tienen los primeros tres puntos, pero se generó mucha desconfianza e incluso el abucheo del público que asistió al Azteca se hizo presente. Habrán muchas cosas que se puedan mejorar frente a El Salvador y Costa Rica, quienes empataron a dos tantos en territorio tico.
Con el inicio del partido pensamos que sería la goleada llegaría, Guyana no pasaba de medio campo pero poco a poco se fue acomodando en el campo y se dio cuenta que el sector izquierdo de México estaba desprotegido. Eso se debió, principalmente, a que José Manuel de la Torre hizo muchos experimentos para este juego: Salcido y Guardado parecía que compartían la lateral izquierda, Giovani jugó como extremo por ese sector y se arrancó con dos delanteros. Fueron muchos cambios que no se vieron realmente en los amistosos, donde se debería aprovechar para dichos motivos.
Después del segundo gol mexicano, los pupilos del Chepo se vieron displicentes en el campo, como si ya hubieran ganado el partido. Se presionaba poco a Guyana en la salida, no se movían para recibir el balón pero tampoco se tomaban la calma para asistir a un compañero mejor acomodado. Tal vez ese fue el principal enojo del seleccionador nacional, la actitud. Sobretodo en el segundo tiempo se vio a los mexicanos muy sobrados. Se perdieron muchos balones en la salida, se intentaba hacer una jugada de más, se estuvo un par de veces mano a mano dentro de la propia área y se cometieron algunas faltas innecesarias. Claro, hubieron jugadores que se entregaron durante todo el partido. Dudo mucho que esa actitud se repita en los próximos partidos pero de cualquier forma es algo que preocupa.
México casi no generó llegadas debido a que no supieron abrir a la defensa rival. Las jugadas más peligrosas (incluyendo los primeros dos goles) fueron disparos de media distancia. Sin embargo se olvidaron de eso e intentaron muchos centros que si no ganaban los sudamericanos, le quedaban muy altos a Javier Hernández. Sinceramente a Aldo no lo vi y eso se debe a que se encimaban mucho él y el “Chicharito“. No habían llegada de los contenciones -salvo en una jugada de Zavala en el segundo tiempo y el gol de Salcido, lo que demuestra que eran buenas armas- y Giovani prácticamente desapareció del partido. Cuando entró Reyna el equipo mexicano se vio diferente, por lo menos pasaba el balón frente al área, pero también se perdieron muchos balones por pases errados y jugadas de más. En general faltó jugar con menos toques, lo cual le da nuevos rumbos al ataque y eso debería corregirse para los próximos encuentros.
De los errores se aprende, así que los autogoles nos dejan una gran lección: el centro desde línea de fondo es más peligroso que de cualquier otra zona del campo. Así llegaron ambos, en el primero el balón paso frente a un rival y a Hernández para que Rodrigues empujara el balón en propia puerta; en el segundo Héctor Moreno desvió ligeramente el balón y para su mala fortuna, Corona se había movido tratando de cortar el centro. Se tienen jugadores en ofensiva capaces de crear lo que hizo Andrés Guardado para el tercer gol mexicano, es decir, que se llegue a línea de fondo y no se centre por deshacerse del balón, sino que haya una intención de subir el marcador. Y si algo se le puede exigir a Moreno, no es que haya desviado el balón, sino que no deje tanto espacio con el contrario. Como mencioné en un principio, de ambas jugadas se debe aprender.
El mejor de los tres cambios fue el ingreso de Torres Nilo por Aldo De Nigris. Se acomodó mejor el equipo y quienes se vieron más beneficiados de ello fueron Salcido y Guardado, quienes se plantaron mejor en el campo y dieron el último “empujón” en el partido, aunque no se logró anotar. Andrade no aportó por la banda derecha, se le vio muy desconfiado a la hora de encarar y tampoco se vio que lo apoyaran para hacer una jugada en corto. Nuevamente, incluso antes de la entrada del jugador de Tigres, el sector izquierdo se vio muy fuerte y para el derecho solo tengo una cosa que decir: Barrera no está para ser titular.
Estoy seguro que José Manuel de la Torre y su cuerpo técnico se dieron cuenta de esto y de mucho más, también que contra El Salvador se tiene que cambiar primero la mentalidad para poder sacar un resultado favorable y que al mismo tiempo se retome la confianza que se perdió después del partido frente a Guyana.
Fotos | Francisco Estrada/JAM MEDIA






Esta muy callado aqui! Por que no responder?