Se viene el segundo juego para México en la eliminatoria mundialista y esta vez toca visitar una plaza complicada. Digo lo anterior porqué generalmente un partido en el Cuscatlán es en demasía hostil, más que nada por el apoyo y la presión total de la tribuna.
Expresé en un post pasado que las etiquetas de ‘difícil’ o ‘pesado’ deben desaparecer del vocabulario Tricolor. Es tiempo de vencer a aquellas maldiciones que atacan cuando se juega en otro sitio que no sea el Azteca o donde se cuente con el apoyo de la gente. Para jugar contra El Salvador, México deberá pisar el césped de dicho estadio concentrado en dar lo mejor, ignorar el ambiente y no cometer un error.
¿A qué apostar? Línea por línea el conjunto mexicano está equilibrado. Defensivamente tenemos con que parar en seco el ataque salvadoreño, pues con todo respeto y la verdad sea dicha ante todo, no traen casi nada —empezando con su delantero Nelson Bonilla de 42 años— y con la zaga que traemos, léase Moreno y Rodríguez, veo difícil que logren generar peligro alguno; si algo extraordinario llegase a pasar bajo los tres palos estaría, ya sea Ochoa o el siempre seguro Corona. Pero el factor de la localía en los del jersey azul y su garra y entrega por querer ganarle a México pueden favorecerles en algo.
La media cancha es sólida y segura. Con contenciones como Salcido y Meza basta, con volantes como Guardado —que por izquierda nadie lo quita— y calvez Lugo, Reyna o Barrera por derecha tenemos para desbordar y centrar a gente en el ataque de la talla del ‘Chicharo’ y Dos Santos.
Ahora, sí, hay equipo, ¿el problema? El inmueble donde se desarrollará el partido. El Tricolor debe ser todo oídos sordos y todo perfección. Control: control del balón los 90 minutos, circular, tocar, mover, distribuir, toco y me muevo; trillado pero efectivo. Eficacia: de 10 oportunidades generadas rematar el balón de mínimo a las manos del arquero 2 veces y anotar en las otras 8; en otras palabras, ‘no perdonar’ en absoluto. Tal vez exagero, pero entre mejor se aprovechen las oportunidades mejor será el marcador para nosotros y entre más rápido se encuentren los goles El Salvador tardará en recuperarse.
El equipo centroamericano estará arropado por su gente y pese a no contar con un estilo futbolístico definido y bien planteado la inspiración sobrará alimentada por los gritos de aliento. México deberá ser inteligente y cuidarse de los golpes, a la vez que tendrá que ser precavido, para evitar tarjetas innecesarias y provocativo para general faltas a favor.
Para nada el Tri debe defender, desde el silbatazo inicial buscar la portería de Villalobos y finiquitar con dos, tres estocadas rápidas que sorprendan a todo El Salvador. Es momento, como dije palabras atrás, de mostrar la evolución de nuestro fútbol, del trabajo que se ha venido realizando y conociendo al ‘Chepo’, lo más seguro es que salte a la cancha del Cuscatlán un Tricolor totalmente ofensivo y volcado a sacar el resultado favorable.
A romperla muchachos, ¡si se puede!
¡VAMOS MÉXICO!
Foto | u.goal.com






Esta muy callado aqui! Por que no responder?