No es novedad, y es lo que hemos visto de un par de años a la fecha, que los equipos mexicanos del norte del país –Tigres, Santos y Monterrey- han dominado el torneo mexicano de arriba abajo.
Quizá algunos no han tenido la suerte necesaria para coronarse –cereza del pastel al Club Santos Laguna, que a pesar de no ser campeón, ha hecho los méritos necesarios para dominar el rubro- , algunos otros, tienen apenas un campeonato –Tigres, que luchaba contra el descenso hace unos años- , y otros ha participado en campeonatos y representaciones de México en el mundo –el más fuerte a mi parecer, Monterrey-.
Equipos poderosos, que son conscientes de su nivel futbolístico y que han encontrado una idea de juego que los represente. Casualmente, tienen el estilo de juego que el aficionado ama: Juegan bien y bonito.
Además de ser fuertes en todas sus líneas, pueden presumir de contar en el banquillo con gente exitosa –Benjamín Galindo no tanto, pues ha perdido todas las finales que ha jugado- y que, en cuestión de liderazgo, representan un altísimo apoyo moral a sus futbolistas, protegiéndolos bajo su brazo cuando las cosas no van bien. Es una de las claves de su éxito.
Equipos mexicanos que mandan en el torneo mexicano y en la zona –recordemos la final de la Concachampions entre Monterrey y Santos hace unas semanas-, tienen un pendiente que resolver ante el país tricolor: Proveer futbolistas del más alto nivel a la Selección Mexicana.
Si de lógica se tratara, uno esperaría que los equipos mexicanos más poderosos, sean los que más generaran jugadores mexicanos para el equipo nacional. Pero el fútbol –tampoco es novedad- no entiende de lógicas, y son muchísimas variables las que se cruzan para que un equipo tenga más o menos jugadores seleccionados.
Oribe Peralta, Zavala, Chávez, Jimenez, Ayala, Salcido, Pulido y de Nigris, son algunos apellidos que tienen un llamado constante en los últimos tiempos –no todos con selección mayor-. Son sólo un promedio de ocho futbolistas –muy poco en relación a lo que se espera de tres equipos que mandan en el torneo local y que tienen, sin descontar a los extranjeros, sesenta y seis jugadores para ser seleccionados-.
¿Qué necesita Ángel Reyna, por ejemplo, para tener un llamado constante a la Selección Mayor?, ¿Qué pasa con el “Chato” Rodriguez? Que aunque ser seleccionado represente un “quinto aire” para su carrera, no podemos negar que es pieza medular del conjunto santista.
Este año y el que sigue, sin contar juegos olímpicos, es un buen año para el “Chepo” de la Torre en lo que a búsqueda de jugadores se refiere. Quizá podamos ver una serie de llamados inéditos de la “Legión del Norte”, jugadores que, si sus equipos mantienen el nivel mostrado los últimos años, pueden representar a México sin mayor problema.
Por el bien del fútbol mexicano, que así sea.
Foto MEXSPORT






Esta muy callado aqui! Por que no responder?