El fútbol, desde sus inicios, fue un deporte perteneciente al género masculino.
Comentarlo no tiene nada de sexista, al contrario, es una muestra de inteligencia entender que físicamente, los hombres y las mujeres tienen muchísimas diferencias. Además, cuando uno piensa en fútbol, ¿quién no se queda con la idea de 22 “machos alfa” corriendo tras un balón?
La diferencia, como lo comenté en el párrafo anterior, radica en la brecha física que existe entre los cuerpos masculino y femenino.
Obviamente, esto no quiere decir que las mujeres no puedan gozar de la práctica del deporte más bonito del mundo. Es más, hay mujeres que son técnicamente mejores que muchos profesionales del mundo de las patadas.
En México, basta con recordar a “Marigol” para darse cuenta que el éxito deportivo profesional no sólo está en las posibilidades del “Chicharito” o Rafael Marquez. Maribel Dominguez no sólo fue una de las mejores futbolistas que ha dado este país, sino que gracias a ella y sus cualidades –recordemos que jugó en el Barcelona Femenil durante el apogeo del club culé en la era de Ronaldinho- se abrieron muchas puertas rumbo a la profesionalización del fútbol en México.
Muestra de ello, es el trabajo que realiza la Femexfut con las Selecciones Nacionales Femeniles, las cuales, en algunos casos, han logrado puestos decorosos en competencias internacionales –entendiendo que México está todavía muy atrasado en cuanto al desarrollo del fútbol femenil- aún sin el reconocimiento y apoyo de otros medios que están con el fútbol varonil.
En busca de cambiar esta situación, el 3 de mayo los libros del fútbol mexicano comenzaron a escribir una historia más sobre las selecciones femeniles. Las protagonistas en esta ocasión son las seleccionadas Sub-17, que comandadas por Leo Cuéllar, buscan el pase al mundial de la categoría.
El rival en turno fue Trinidad y Tobago, el cuál puso resistencia por escasos 8 minutos, para luego sucumbir ante los embates de unas niñas que parece no se conformarán con una participación “decorosa” y quieren emular los éxitos cosechados por sus colegas masculinos de Selección Nacional, los cuáles han obtenido grandes resultados en este último año.
Como si de guerra se tratara, estas niñas buscarán ganar cada batalla, por difícil que sea el rival, y nos mostrarán la personificación de esa “garra” femenina que las caracteriza. Al igual que aquellas que no esperaron a que los hombres resolvieran su vida, las seleccionadas tienen una tarea que resolver para mejorar el entorno futbolístico femenil mexicano.
Historias de mujeres triunfadoras hay muchas. Historias de mujeres triunfadoras en el deporte también. ¿Por qué no habrían de triunfar éstas mujeres?
¿Quién sabe? Posiblemente el día de mañana veamos una liga femenil jugada a la par de la primera división mexicana.
¿Se imaginan un América femenil?
¿Por qué no?
Foto | Terra Deportes






Esta muy callado aqui! Por que no responder?