Diarios de un periodista: Ahora contra Márquez

Jueves 3 de Noviembre de 2011

Hoy fue un día difícil. Aunque pensándolo bien también lo fue ayer, antier y seguramente mañana. Despertarse temprano y dormir tarde no parece una combinación sana y saludable. Esto aunado a la poca buena alimentación basada en comida chatarra como los famosos hot dogs que podemos encontrar en promoción 2×1 y con refresco incluido.

En fin, me apuré para llegar temprano al trabajo (si es que así se le puede llamar a eso). La verdad es que nuestra agencia no tenía mucho de haber nacido y la carga de tareas se concentraba en junta tras junta innecesaria para planear planes que pocas veces llegaban a concretarse desde su idea original.

¡Oh si! Lo mismo de siempre. Sin embargo, esta profesión me apasiona. Tal vez porque siempre quise ser futbolista, pero mis constantes problemas musculares (la cruda el día después de mañana) me lo impidieron.

Aún recuerdo bien cuando llegué por primera vez a mi trabajo actual y dijeron “Aquí los jueves por la noche todos los de la oficina convivimos en un bar de la zona, ¿No tienen problema con eso?”, y yo levanté mi mano entusiasmado por hablar como pocas veces lo hice en la escuela y dije “Yo tengo problemas con el alcohol”. A partir de ese momento todos rieron, pero nadie me escuchó con claridad.

Pero esa es otra historia. Comentaba que hoy fue un día difícil, pues olvidé por completo que el Chepo daría su lista de seleccionados para hacer frente al último partido del año.

Traté de echarle la culpa al sistema de Blackberry, pero mi jefe sencillamente no me creyó. La nota ya había salido en casi todos los medios de comunicación y yo apenas estaba sacando la computadora de mi mochila.

Tarde exactamente ocho minutos en subir una breve nota sobre la lista de convocados para después enfocarme a preparar una opinión al respecto. ¿Y qué podía decir? ¿Por qué no está Vela? ¿Por qué no le dan otra oportunidad a Nery Castillo? ¿Por qué está Giovanni Dos Santos si casi no juega?

¡No! Eso sería seguir la tradición periodística de crear una tormenta en un vaso de agua. Todas esas preguntas podía contestarlas en menos de un minuto:

R1: ¿En qué equipo juega Vela? ¿En verdad ha jugado Vela?

R2: ¿Hace cuanto tiempo que Nery no anota más de 5 goles en un torneo?

R3: Gio sigue siendo la esperanza para ser el cerebro de la Selección rumbo a 2014.

¿Ven? Menos de un minuto y hasta les puedo contestar que Guillermo Ochoa es el mejor portero mexicano en la actualidad y san se acabó.

Aquí el tema principal y al que todos se enfocarían sería Rafael Márquez. ¿Pero porqué Márquez si él no es un capitán de agua? Tal vez sea grillero y peleonero, pero jamás de agua. A mi mente llegaron flashbacks de las declaraciones contra sus compañeros del NY Red Bulls y la imagen donde le avienta la pelota a Landon Donovan.

Era lógico que no estuviera en la lista si el discurso del Chepo siempre fue claro en el aspecto de disciplina dentro y fuera de la cancha. Resultó no ser un capitán de agua, pero si con el mismo carácter de Ángel Reyna.

Y ahora los dos están en la mira de los medios de comunicación. Esos que acechan y que no perdonan. Los que pueden destruir carreras con un par de tapas.

Pensé muchas cosas y luego me quedé dormido. Cuando desperté ya era de noche y preferí volver a casa para seguir pensando sobre cuál sería mi nota de opinión al respecto de la convocatoria. Todo era tan lógico que no quería parecer desesperado con sacar cualquier cosa que fuera evidente como el caso Márquez. Me estresé y volví a la cama.

¡Claro que el número cuatro volverá! Simplemente porque nuestra Selección necesita un líder y actualmente no existe nadie más que él (afortunada o desafortunadamente).

Es por eso que fue un día difícil.

 

*El escrito anterior nace de la mente del autor. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia.

 

Foto| RedBulls

Comentarios

  1. Leandro Burgay dice:

    El equipo de Rafa Márquez es el New York Red Bulls, no el L.A. Galaxy de Naco Donovan y compañía.

  2. Javier Entar dice:

    Gran post, Márquez es un mal necesario.