Los primeros 15 minutos del encuentro fueron caóticos para la selección nacional. Imprecisiones, errores y el “maldito” gol de los coreanos al minuto dos. Pareciera que el nervio hizo presa a los jugadores mexicanos.
Después de esos extraños 15 minutos, México comenzó a tomar el control del balón. De a poco se fue haciendo del dominio del partido.
Ya con el dominio total, el Tri no paraba de atacar. Ahora se encontraba con un problema diferente. El portero norcoreano C. Jong Hun estaba convertido en un muro infranqueable. Tiro que amenazaba su arco, tiro que era contenido. Parecía tener imán.
Los verdes no desesperaron, entre Carlos Fierro y Marco Bueno estaban desmenuzando a la defensa roja. México empezaba una y otra y otra vez a disparar al arco rival. Sin embargo el balón no lograba colarse.
No fue hasta que en un rebote entre un defensa coreano y Fierro, se dio el gol,que ya lo merecían los mexicanos. Justo premio a su esfuerzo.
Entre el clima, la presión del Tri y el limitado talento coreano, los rojos se perdieron completamente en el campo. Pedían a gritos que terminara el primer tiempo.
Fuera del primer gol de Corea del Norte, no tuvo más llegada. Lo más cercano fue a balón parado, en un tiro libre.
Sorprendentemente, el segundo tiempo comenzó igual que el primero. Corea se abalanzó sobre el combinado mexicano. Los asiáticos lucían diferentes. Fuertes, técnicos y rápidos; ahora sí, metiendo a México en su propia área.
Ningún equipo anfitrión ha logrado el campeonato Sub-17, pero hoy, los dioses del balompié parecían favorecer al combinado tricolor en su misión de ser el primero. Al minuto 54, en un contragolpe azteca, el arquero coreano sale a despejar, en la jugada, se llevó a Carlos Fierro accidentalmente, sin embargo, toca primero el balón. El árbitro no lo ve así y expulsa al mejor hombre de los chicos de Corea.
El partido continuó, con un Corea desmoralizado. Idéntico a batalla de edad media, los coreanos caían por todo el campo. Estaban acabados físicamente.
Al minuto 61, México realizó un cambió que resultó vital. Sale A. González y entra Giovani Casillas.
Casillas logró en cinco minutos, lo que González no pudo lograr en todo el partido, llegar a línea final. Se apropió, como buen anfitrión, de la parcela izquierda. Y fue él, quien se encargó de aniquilar la moral coreana.
Luego de gambetear por la izquierda, envió un centro a media altura que Chung Hyok encontró, como nunca se desea, el balón. Autogol coreano al minuto 68.
El partido ya era una cáscara para los mexicanos. El marco coreano no dejó de ser, literalmente, apedreado. Mucha llegada y no entraba el tercero para los anfitriones.
Finalmente al minuto 86, el Tri sentenció el juego, ante unos coreanos desaparecidos; salvo, una vez más, el portero –suplente- coreano. Luego de un rebote, como en el primer gol, el balón le queda a modo a Giovani Casillas, que remata solo frente al marco.
Excelente resultado para México. Los tres puntos dan mucha tranquilidad para conseguir el pase a la siguiente ronda.
Si bien, es positivo el carácter que mostraron los jugadores aztecas, es más que alarmante la falta de contundencia que tienen. La selección tiró 27 veces a la portería rival y sólo 2 de sus tiros fueron gol (el autogol no cuenta como tiro de México). Meter menos del 5% de las oportunidades puede salirle muy costoso al Tri en sus siguientes partidos. Contra una República del Congo muy poderosa y contra el actual campeón Sub-17 de Europa, Holanda.
Hoy se consiguen los tres puntos, mañana, habrá que ponerse a trabajar arduamente.
Fotos| Jam Media






Esta muy callado aqui! Por que no responder?