A lo largo de la historia del futbol mexicano, nos hemos topado con la desfortuna de tener muy pocos jugadores colocados en las ligas de máximo roce internacional, me refiero a las Ligas Europeas. Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Tan escasa es la buena materia prima en este país? La verdad, no es así. Lo que pasa es que estamos tan acostumbrados a tener un futbol de nombres, por lo que no nos extrañaría que quisiéramos una liga y una selección de nombres.
Con esto me refiero a equipos como Tigres, Chivas y América (Cruz Azul y Monterrey a veces se suman) quienes se empeñan a acabar con los llamados legionarios para complacer pésimas actuaciones y satisfacer a aficiones leales que buscan consuelo en jugadores que vienen con el título de salvadores, pero que quedan lejos de sentir realmente la camiseta.
Tenemos jugadores en Europa que pudieran vivir allá toda su vida con un sueldo decente y una forma de vida muy placentera (tomando en cuenta la cantidad de prestaciones y servicios que brindan los gobiernos europeos a sus residentes) pero que son tentados por el dinero y la ambición de volver a su tierra como héroes. Además, son pocos los jugadores que tienen el interés de “picar piedra” como el fallecido Antonio de Nigris.
Por mencionar ejemplos de jugadores que regresaron a fuerza de dinero están Kikín Fonseca, Omar Bravo y recientemente Ricardo Osorio, si bien los dos primeros tuvieron pésimas actuaciones con sus clubes ¿dónde quedó la ambición por triunfar en otro club? ¿en alguna otra liga? Claro está, el hecho de que ahí se involucran otra serie de eventos turbios como el manejo de promotores que ya han involucrado sus garras a niveles de la Selección Mexicana. De Ricardo Osorio me extraña totalmente, después de Rafael Márquez, es uno de los defensas más técnicos que existen en la actualidad de nuestro país pero sólo bastó un año de inactividad para querer regresar corriendo a casa.
Pero este cáncer de reciclar talentos también llegó a jugadores extranjeros, ahí está el caso de Vicente Sánchez y Aquivaldo Mosquera que rápidamente se dejaron seducir por los billetes americanistas.
¿Por qué México no mantiene a sus jugadores fuera de su liga? Por la escasez de trabajo en las fuerzas básicas o ¿quién me puede negar que el caso de Layún en Italia ya lo hacía meritorio de volver como un crack a México? Si queremos mejorar como futbol, debemos entender que cuando un jugador se va tiene que tener la oportunidad de recorrer otras ligas y picar piedra tanto sea necesario, después de todo un saldo bajo (para ellos) sigue siendo en millones de pesos mexicanos.





