Y si amigos lectores, llego el día y la hora en la cual todos los aficionados Chivas que radicamos en el D.F y sus alrededores estábamos esperando.
La afición no falló y aunque tardo en aparecer en el majestuoso Estadio Azteca, registro una excelente entrada por mas de 90 mil espectadores. Todo estaba listo para ver un encuentro de semifinal de Copa Libertadores.
Empezó el partido y el grito de “Chivaaas… chivaaaas”, sonaba como nunca antes lo había escuchado en el Azteca. La piel se pone china y uno se contagia y al final todos somos uno, el famoso número 12 alentando a 11 guerreros aztecas que darían todo por obtener el tan ansiado triunfo.
En el primer tiempo, los planteamientos eran claros. Chivas iba a atacar por derecha y por Izquierda. Arellano y Medina bien abiertos. Bravo libre moviéndose por todo el campo y justo atrás de ellos Bofo. Conforme se fue desarrollando el juego nos fuimos dando cuenta que la U de Chile venía a lo suyo, defender el cero en la portería y cazar mediante un contragolpe a la defensa rojiblanca. Poco que contar en el primer tiempo. Un juego soso y a veces aburrido donde la defensa y la marrullería chilena salieron a flote.
Empezó el segundo tiempo y Chivas presionó. Arellano, nos demostró una vez mas que cuando esta sano es un peligro constante para el rival (lástima que se la pasa lesionado mucho tiempo). Bravo y su empuje. Sin embargo hubo dos elementos que estuvieron perdidos la mayor parte tiempo, me refiero a Bofo y Medina. El primero encontró su mejor nivel pasados los primeros 15 minutos PERO DEL SEGUNDO TIEMPO, mientras que Medina jamás encontró el futbol que lo llevo al mundial.
Llego el minuto 48 del segundo tiempo. Un mal despeje de Héctor Reynoso quien inexplicablemente rechaza hacia el centro poniendo un autentico bombón a Olarra que solo coloca el cabezazo y anota el primero. El estadio lejos de enmudecer, grita con mas fuerza “chivaaas… chivaaas”. Vendría lo mejor.
Chivas se decide y empieza a atacar mejor, triangulaciones, paredes. Sin embargo ninguna fructifica. Después de un balón que se pelea fuera del area chica de la U donde evidentemente el último jugador en tocarla fue un jugador rojiblanco. El arbitro cede el tiro de esquina a los tapatíos. Se cobra el tiro de esquina, cierra la pinza Arellano y mete el balón al fondo de la portería; corría apenas el minuto 52. Todo el tiempo del mundo para poder conseguir el empate.
La U se tira mas atrás siendo punzante en sus contragolpes que son bien controlados por Ponce, Reynoso y Magallón. Chivas tuvo dos oportunidades mas. Una en manos de Medina que después de una pared queda solo frente al arquero, pero su tiro queda desviado. Y la otra y mas clara es en donde Bravo saca un terrible fogonazo a boca jarro pero el arquero nuevamente hace una extraordinaria acción y hace que todos los aficionados chivas nos lamentemos de su gran acierto.
Y llega el final, se pitan los 90 minutos y no se pudo conseguir la victoria. Optamos por salir del estadio, y en los pasillos se escucha “Chivaaas… chivaaas”, la afición no esta triste porque al final no se ha muerto. Solo vamos por un gol para poder meterles presión a ellos. Al final se respeta un estilo de juego donde el atacar por las bandas y el tratar de taladrar con paredes siempre han sido las opciones de este rebaño sagrado.
Mneción especial para Arellano. La pina, ha dado uno de los mejores encuentros que le visto. Descarado, lleno de confianza, fuerte, agil, pero sobretodo con ganas de sobresalir por el resto de los demás. Puedes fallar pases, puedes fallar goles, pero la garra y el corazón, ese no lo puedes perder y ayer Arellano nos demostró que si el esta sano Chivas andará bien este torneo.
Al final Chivas la tiene complicada, tiene que buscar el resultado allá en Chile. Pero si se quiere ser un digno finalista hay que pararse en cualquier campo a buscar el resultado, a buscar ganar bajo un estilo de juego definido, y eso Chivas lo hará alla.
Tengo confianza en el equipo, tengo confianza que alla todo será diferente, La U será otro equipo





