No me he podido levantar del duro golpe que significó quedar fuera del mundial Sudáfrica 2010. Era la mejor generación de futbolistas mexicanos que he visto en mi vida y, aun así, nos despedimos en la misma etapa de 8avos de final. Al ver el clarísimo fuera de lugar que no vieron los árbitros, no pasaba en mi mente otra cosa más que la palabra venganza.
Y es que, cuando nuestra Selección está dispuesta a hacer un partido de tintes monumentales, aparecen este tipo de errores clarísimos que perjudican nuestro accionar para el resto del partido. No empiecen a decir que tenemos que luchar contra eso o que a los muchachos les faltó actitud para sobreponerse a ese error arbitral. Cuando te pasa algo así y ante una Selección como la Argentina, no te queda más que pensar en que existen preferencias por parte de la FIFA. Puede que sea mentira, pero no podemos negar que muchos mexicanos lo pensamos en ese momento.
Lo peor de todo es que las nuevas generaciones crecen pensando en que México nunca pasará del 4to partido, que no podemos con las potencias mundiales y que no vale la pena ilusionarse 90 minutos.
Es un duro golpe en un momento difícil para el país. Jugadores como Rafael Márquez lo sabían… era un gran ocasión para inspirar y hacer feliz al pueblo mexicano. Tal vez se necesite la reestructuración dentro del futbol mexicano que tanto pide José Ramón Fernández, no lo sé, pero ahora que estamos a 4 años de distancia para el próximo mundial, eso es lo que menos me interesa.
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