14/10/09 – Uruguay vs Argentina – último partido de eliminatorias mundialistas Sudamericanas
La selección Argentina llegó a Montevideo el martes 13 (buen augurio), y se hospedó en el Sheraton, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Ese mismo día reconocieron el campo de juego. Maradona hacía evasivas a todos los periodistas. No se diría una sola palabra hasta terminar el partido del siguiente día.
Más de 76,600 espectadores colmaron el Centenario a partir de las cinco de la tarde aquel 14 de Octubre de 2009. Los aficionados uruguayos cantaban: “Esta noche, cueste lo que cueste, tenemos que ganar”. Sin embargo, no lo hicieron. Argentina ganó un partido en el estadio Centenario por vez primera en la historia de las eliminatorias sudamericanas. De nueva cuenta, ganó con una anotación realizada a menos de 10 minutos de terminado el encuentro. Uruguay estuvo a punto de meter la pelota en la portería al menos en 3 ocasiones antes de verse abajo en el marcador. Palermo no jugó un solo minuto a pesar de que el metió el gol de la esperanza para la clasificación un partido antes, y Bolatti, un jugador que no cruzó el atlántico ni gana millones, resolvió el encuentro recién entrado al partido.
Al final, los jugadores se abrazaron y cantaron y celebraron juntos su pase al mundial. Carlos Bilardo y Diego Armando Maradona se fundieron en un abrazo y en un mar de lágrimas. Entonces Diego comenzó con su famosa: “Que la sigan chupando”, refiriéndose a todos los periodistas y reporteros que por tanto tiempo criticamos su trabajo. No se habló tanto del partido como de eso en los siguientes días. Aquello era triste pero no podíamos esperar otra cosa.
En la conferencia de prensa, Maradona volvió a hablar de nosotros, los reporteros. La tenemos adentro, dijo; la chupamos y la seguimos chupando, continuó. Afortunadamente, de antemano pidió perdón a las damas. Cuando Juan Carlos Pasman, de América 24, alzó la voz para hacerle una pregunta, Maradona lo cortó de tajo con la misma estupidez: “Tú también la tienes adentro, Pasman”. El partido, la victoria, era un tributo a todo el pueblo argentino, pero todos los demás pueden seguirla chupando, y eso lo dijo él: Diego Armando Maradona.
Días después todos hablaban sólo de eso. Imprimieron playeras negras con esa insulza frase de porquería y la firma de Maradona debajo de ella. Al poco tiempo, en la entrega de unos premios musicales, volvieron a parafrasearlo y elevarlo al grado de “Filósofo”. Los argentinos no sólo tienen un entrenador que en otro tiempo fue la más grande luz del mundo, un héroe de la clase trabajadora. También tienen a un cocainómano con sobrepeso, viejo conductor de televisión, dios de una estúpida religión y filosofo natural. Es el líder del equipo Argentino en Sudáfrica. Es el absurdo héroe de esta absurda historia que a todos nos arrebata.
Este es el equipo al que México se enfrentará el domingo. ¿Tienen miedo?
Foto| Publímetro





